Crónica de la salida por las Quemadas

El pasado sábado 14 de mayo, tras algunas semanas de lluvias, por fin pudimos celebrar la salida al arroyo de Las Quemadas. Siendo las 16:30 dimos por comenzada la jornada.

Arb_Quemadas_20160514_01_webFrente a nosotros, un espacio natural especialmente protegido por las comunidades de aves que viven en él; un camino que nos adentraba a la ZEPA (zona de especial protección para las aves) de la estepa cerealista de los ríos Jarama y del Henares. Es el Arroyo de las Quemadas, un curso de agua semipermanente que nace al pie de cerro de Las Quemadas, al sureste de la localidad de Algete, recorre el valle en sentido suroeste hasta Cobeña, donde vira hacia el este para desembocar en el Jarama, junto a Belvis.

Arb_Quemadas_20160514_03_webEl camino iba paralelo al cauce; gracias a ello pudimos observar la variedad de árboles y arbustos que conforman la vegetación de ribera que puebla las orillas. Chopos negros e híbridos, con su hoja en forma roboidea o deltoide, ya comenzaban a llenar el ambiente de pelusa. Los álamos blancos, de hoja lobulada y blanca por el envés también estaban pletóricos, a punto de abrir sus cápsulas para liberar sus semillas. Más adelante, fresnos y sauces asomaban, dando su nota de color: verde intenso los fresnos, y verdoso blanquecinos los sauces. El aroma lo aportaban en gran medida los espinos albares o majuelos. Estos estaban ya vestidos de hojas y en plena floración, llenando de dulzor el aire, y atrayendo sobre sí a multitud de insectos. El suelo junto al curso se encontraba tapizado de especies espinosas; principalmente zarzas y escaramujo o rosales silvestres. éstas últimas estaban comenzando a florecer.

Arb_Quemadas_20160514_02_webFuera del ámbito del arroyo, cultivos de secano; principalmente trigo, pero algunas parcelas estaban ocupadas por cebada. Los barbecho aparecían claramente identificados por la ausencia de tapiz. En los taludes alejados de las aguas, retamares comenzando a brotar. Por entre las retamas, alguna pequeña matita: tomillos. Tuvimos ocasión de ver un ejemplar de encina; otrora dominante en estas llanadas, hoy relegado a algunos taludes poco productivos, donde la reja permitió su pervivencia.

Toda la jornada estuvo sembrada de observaciones de conejos, muy abundantes en este entorno. Muchas fueron directas, pero no pocas fueron de sus rastros (deposiciones, pisadas, huras, etc). Las aves no faltaron a la cita. Desde gorriones hasta cernícalos, pasando por interesantes observaciones de pito real, picapinos, ruiseñor común, chotacabras pardo, cuervo, alcotán y un largo etcétera. Algunos solo se dejaron oír, como la estridente voz del ruiseñor bastardo.

Alcanzamos la fuente de cuatro caminos, donde paramos a descansar y refrescarnos. En ese punto tocaba pensar en la vuelta. Sobre las 19:30 regresamos a Cobeña, donde nos despedimos todos hasta la próxima salida.

Nota: Si vais a dar una vuelta por vuestra cuenta, quizá os interesa la guía que hemos entregado en aquella ocasión. En ella encontraréis una descripción ilustrada de siete plantas típicas y nueve especies de aves. Podéis descargarla aquí en su versión pdf.

Descargas

Libreto guía de la actividad

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